El activismo por definición es la “dedicación intensa a alguna línea de acción en la vida pública, ya sea en el campo social, como en lo político, ecológico, religioso u otro. También se entiende por activismo la estimación primordial de la acción, en contraposición al quietismo” – (Wikipedia)

Activismo online es cuando las herramientas digitales (internet, móviles, social media) son utilizados de cara a provocar un cambio. El rápido crecimiento de las redes sociales como Facebook y Twitter ha facilitado el activismo online al punto de que muchas campañas se llevan a cabo sola y únicamente a través de estas plataformas con un alto alcance.

En el 2018 el activismo online está en pleno auge. No es algo nuevo pero ha cogido poder en una época en la que las injusticias se han cruzado con una sed de voz y con herramientas digitales. Change.org, una de las plataformas más conocidas para la firma de peticiones de activismo online nació en 2007 en Sillicon Valley que cuenta hoy con 157 millones de usuarios a nivel mundial y 27.737 iniciativas o victorias logradas en 196 países y España sigue siendo el país con mayor proporción de usuarios en esta plataforma sumando 10 millones de usuarios españoles.

Uno de los grandes beneficios que tiene el activismo online es la facilidad y rapidez para hacerlo de forma internacional. La naturaleza interconectada de plataformas digitales facilita el “firmar”, dar like y sobre todo compartirlo con amigos y conocidos lo cual lo hace mucho más fácil de distribuir en redes personales que ahorran energía y presupuesto a que si se hiciese con los métodos tradicionales de difusión de una campaña. De igual forma, facilita a cualquiera que tenga una inquietud de cara al cambio a llamar pro su causa sobre todo si es una causa poco probable de ser escuchada de forma tradicional. Lo que también se busca con el activismo online es intentar inspirar a las personas de cara a no solamente implicarse de forma online sino también en el mundo real.

¿Pero qué es implicarse? Según la RAE implicarse significa “Participar voluntariamente en algo”. Digamos entonces que existen varios “grados” de participación o implicación; hay quienes quieren tomar parte en la toma de decisiones de las situaciones que cambiarán el rumbo de las cosas, pero existe otro probablemente mayoritariamente grupo que quiere formar parte de la continuidad del proyecto, que puede ser desde la difusión, unión de personas hasta logística de materiales y herramientas o acciones puntuales. En el activismo digital el grado de implicación también tiene grados: existe quien le da difusión y lo publica en su perfil, quien crea hashtags pro una causa, quien da like y comenta y quien lo firma. El grado máximo de implicación sería la firma o la suma de todas las formas de implicación.

¿Pero es esto suficiente? ¿Dar like desde el sofá de tu causa es implicación? ¿Eso es activismo? ¿Es un activismo pasivo? ¿O es parte de la facilidad de dar click que nos facilitan las plataformas sociales? Existe una opinión contraria que predica que para cambiar las cosas hay que salir a la calle, que hay que crear conciencia y que ésta no se crea a base de clicks, likes o fotos en tu perfil, argumentando que muchas veces esto sucede únicamente como una forma de tranquilizar la conciencia de aquellos que no se implican realmente pro de una causa. ¿Qué opináis?

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