Tras este segundo proyecto hemos descubierto que “el ocio es un vehículo para generar calidad emocional” planteado como un territorio de ocio llamado “Territorio Reparador” que estaba sustentado en varias palancas que intentaban resolver la pregunta: ¿cómo podemos utilizar el ocio para conseguir más calidad emocional?. Para resolver este reto, se puso en marcha la metodología “Design Thinking” que es una metodología centrada 100% en los usuarios.

Al iniciar la primera fase de la metodología (fase de investigación), tuvimos revelaciones sobre lo que los usuarios entienden por calidad emocional y lo que las actividades que les ayuda a conseguirla. De esta forma hemos encontrado ciertos Key Insights para Pernod Ricard y para el equipo que realizó el proyecto respecto al ocio y la calidad emocional:

  • Las personas piensan que calidad de vida y calidad emocional van completamente de la mano, incluso les cuesta diferenciarlo
  • No hay relación entre la palabra “reparador” y ocio, pero sí hay relación con las personas.
  • las personas disfrutan de las pequeñas cosas. *
  • Cuando hablaban de “tiempo de calidad” lo relacionaban con personas
  • La coherencia de lo que pensamos y hacemos, nos da calidad emocional *
  • El hacer las cosas de forma consciente puede hacer que nuestro ocio nos aporte calidad emocional *
  • La calidad emocional es estar bien con uno mismo.
  • El tiempo que tenemos o le dedicamos a algo, asi como nuestro tiempo de vida es un factor que importa al hacer cosas con mayor calidad emocional.
  • Las as personas que “crean”, “hacen lo que quieren” y “comparten” son las que tienen más calidad emocional
  • Por eso las personas que aman su trabajo tienen más calidad emocional y todos eran trabajos creativos o sociales.
  • La calidad emocional la dan las cosas hechas con propósito o una conciencia
  • Las personas buscan un equilibrio en su vida *

¿Qué es la calidad emocional?

Se define como concepto relativo que comprende el equilibrio de varios factores: bienestar físico, bienestar mental, bienestar personal, bienestar material, bienestar social.

Hoy en día cuando respondemos a “quien somos” generalmente nos define el trabajo o lo que hacemos para vivir, pero las personas somos mucho más. No nos debería definir solamente una parte de nosotros sino lo que somos en conjunto, lo que nos interesa y a lo que aspiramos.

Esto hace que nos veamos a nosotros desde una sola perspectiva y genera un desequilibrio tanto interno como externo. Este pensamiento respecto al “equilibrio” nos ha empujado a realmente definir lo que es el equilibrio y su anatomía. Pensamos en cómo las diferentes partes que nos definen podrían formar una pirámide en donde cada factor está dividido.

Pero estos factores no tienen un orden, para unos lo material está por encima, para otros lo emocional y eso a nosotros no nos interesa, lo que nos interesa es la gestión de las expectativas dentro de cada uno de esos factores que nos definen y que sustentan la calidad de vida y calidad emocional.

Cuando no hay un equilibrio dentro de cada uno de estos factores es porque existe una mala gestión de las expectativas. Es por eso que hoy en día la ansiedad es la pandemia del Siglo XXI. Vivimos en un mundo en donde cada vez estamos más separados de nosotros mismos y nos cuesta tener equilibrio en lo que nos define. El 40% de Españoles sufre o declara tener ansiedad y solamente la mitad la trata.

Una de las formas que tenemos hoy en día de pelear contra esa ansiedad es con el resurgimiento del mindfulness, el yoga y otras tendencias socio-culturales que nos intentan llevar al otro extremo. Son todo señales de que necesitamos llenar los vacíos que nos vamos encontrando con la mala gestión del equilibrio tanto de los pilares como entre ellos.

Pero estos intentos de “taponar” la ansiedad no van a llevar a ningún sitio porque se tiene que gestionar desde dentro y en el día a día procurando tener una buena calidad de vida y una mejor calidad emocional.

Pero las personas no distinguen entre calidad de vida y calidad emocional, pero lo que si pasa es que ellos lo entienden como “sentirse bien y disfrutar contigo mismo y lo que tienes”. Es por eso que hemos investigado sobre qué es lo que hace a las personas sentirse bien, disfrutar, tener mejor calidad de vida y calidad emocional.

Encontramos entonces tres cosas interesantes en la investigación: la primera revelación fue que pudimos ser capaces de detectar lo que necesitaban; las personas necesitan silencio, tiempo, coherencia, equilibrio, inspiración… La segunda revelación fue darnos cuenta de con quién compartían su ocio y qué es lo que hacían para tener más calidad emocional como por ejemplo deporte, cocinar, estar en la naturaleza, compartirlo con amigos y familia en un tiempo de calidad. La tercera revelación y probablemente la más importante es que ellos anhelan disfrutar que es la máxima traducción para ellos de calidad emocional.

¿Pero qué es disfrutar?

Está comprobado científicamente que cuando disfrutamos suceden modificaciones tanto físicas como emocionales en nuestro cuerpo. Nuestras neuronas literalmente se expanden, segregamos serotonina y oxitocina, las pupilas se dilatan, se nos ponen los pelos de punta, nos sube el ritmo cardiaco pero no solo eso, sino que también nos hace tener apertura mental, potencia la creatividad, nos relaja mentalmente y nos produce la eternamente deseada y momentánea felicidad.

De cara a resolver cómo el ocio puede aportar más calidad emocional, no nos vamos a meter en qué tipo de ocio hacen y con quien lo comparten, tampoco en lo que anhelan porque ese es el producto final, pero lo que si les podemos ofrecer es el espacio para que todo eso suceda. Tenemos que resolver “lo que necesitan” para que todo eso suceda.

Para resolver lo que necesitan, es preciso poder resolver la coherencia (el por qué hacen lo que hacen), el contexto (cómo nos sabemos y aceptamos formar parte de algo) y el impacto (saber lo que hay más allá de nosotros mismos y como nuestras acciones tienen un impacto en nosotros mismos y los demás).

Reparador