En el mundo empresarial, en el que parece estar “todo inventado”, a veces hace falta acogerse a una serie de recursos imaginativos y creativos para llegar a una nueva solución. De hecho, son los departamentos de innovación junto con los de marketing los que suelen hallar opciones ingeniosas para sus nuevos productos. Y una de las técnicas más efectivas para presentar sus productos o servicios como nunca se había hecho hasta entonces es utilizar el pensamiento lateral, que consiste ni más ni menos en hallar soluciones huyendo del pensamiento lógico. Se trata, en todo momento, de romper patrones tradicionales y mostrar caminos alternativos para satisfacer las necesidades o para resolver conflictos mirando el problema desde diferentes puntos de vista y no desde el más común o lógico.

El pensamiento lateral fue creado hace 41 años por el psicólogo y escritor maltés Edward de Bono, quien introdujo el término en su libro The use of Lateral Thinking. Y ya son muchaslas empresas, que cuentan con departamentos de innovación, las que se han percatado de las posibilidades de emplear este tipo de pensamiento a la hora de presentar sus productos o servicios de una manera innovadora.

De ahí que muchos de los ejemplos de empresas que han aplicado el pensamiento lateral en sus productos los encontremos en el sector de la tecnología. Grandes casos como el deNintendo con su Gameboy, Apple con el iPod, Sonycon el walkman, Tesla con su coche, entre otros. Asimismo, también hay otros sectores como el de la alimentación y las bebidas, que lo han ido aplicando a sus productos con resultados más que satisfactorios.

Ferrero fue una de las primeras empresas visionarias en aplicar el pensamiento lateral a uno de sus productos estrella, ofreciendo la posibilidad de unir las dos grandes pasiones de los niños. Para ello, incorporó un juguete dentro de su famoso huevo kinderpara satisfacer las necesidades lúdicas de los pequeños amantes del chocolate.

Heinz también se metió en la mente de su consumidor y decidió dejar de producir sus botes de cristal para usar un envase de plástico y, además, al revés. Es decir, dio la vuelta a su bote de kétchup para facilitarle la vida a sus clientes a la hora de consumir su producto. Este es un claro ejemplo de customer centricity de aplicación de pensamiento lateral sencillo, y es que al contrario de lo que pueda parecer, muchas veces no hace falta idear nada complicado para resolver la necesidad inmediata.

Hace unos años San Miguel decidió dar comodidad a sus clientes incorporando un tirador abrefácil a sus botellines de cerveza. De esta forma, el consumidor de su cerveza no necesitaba de un abridor lo que llevó a otras marcas a imitarle.

Recientemente, en el marco de los hogares inteligentes y el Internet de las Cosas, nuestra empresa también ha sorprendido al mercado con el proyecto Gutenberg y Opn, un sistema pionero e inteligente que transformará la forma en que se disfrutan los cócteles premium en casa. El próximo evento a domicilio de nuestros clientes será todo un éxito, ya que el sistema está diseñado para fomentar la exploración y el descubrimiento permitiendo al usuario aprender y personalizar recetas de cócteles, adaptándose a los ingredientes disponibles. También se podrán pedir los ingredientes que falten para su elaboración de manera online y recibirlos directamente en casa e incluso incluirá una guía completa para desarrollar habilidades de barman.

Sin más, y como podéis comprobar, todos estos ejemplos de empresas que aplican el pensamiento lateral demuestran que es posible crear nuevos productos o experiencias radicalmente diferentes para los consumidores. Y es que ya lo decía de Bono: “La calidad de tu pensamiento determinará la calidad de tu futuro”, y, al contrario de lo que muchos puedan pensar, no está todo inventado todavía. El futuro es hoy y solo hay esperanza en la acción.

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