Si tecleamos en el buscador de Google “cómo planificar” podemos leer las siguientes recomendaciones de búsqueda: cómo planificar tus metas y organizar tu vida, cómo planificar la semana, cómo planificar el día, cómo planificar mi vida, cómo planificar un proyecto, cómo planificar el trabajo diario, cómo planificar objetivos personales y planificar tareas diarias. Si nos pasamos un rato leyendo el contenido de cada una de estas búsquedas, podemos darnos cuenta de que es un tema que preocupa a muchas personas, especialmente a aquéllas que quieren ser más eficientes y tener un mayor control sobre su vida personal o laboral. Parece claro que tener una buena planificación es un elemento esencial para alcanzar nuestras metas y objetivos.

Para las personas que son o han decidido que quieren ser planificadoras, encontramos un sin fin de herramientas que pueden utilizar. Podemos organizar nuestra vida con una agenda en papel, anotar la lista de nuestra próxima compra en un imán en la nevera o en una App. Mientras nos desplazamos, por ejemplo, en un autobús, podemos anotar en el bloc de notas nuestro teléfono móvil recordatorios, apuntarnos a un evento o comprarnos unos vuelos que quedan automáticamente registrados en Google Calendar. Llegamos al trabajo y vemos en el calendario de nuestro ordenador las tareas del día. Estos son solamente algunos ejemplos de todas las herramientas que nos pueden servir para planificarnos pero, como vemos, parece que también es necesario tener una buena memoria para recordar y revisar cada una de estas herramientas.

La presentación de las nuevas funcionalidades de Google Assistant en 2018 han creado una gran expectación, especialmente por acercar más la línea de conversación entre máquinas y personas. Como ejemplo, con el nuevo asistente podremos reservar hora en la peluquería únicamente facilitando unos datos clave a la herramienta, la cual llamará por nosotros sin que la persona al otro lado del teléfono se de cuenta de que está conversando con una máquina. Otras de sus novedades serán poder pedirle más de una tarea en una frase, su incorporación en Google Maps, conversaciones más naturales, poder pedirle las cosas por favor o poder elegir entre varias voces. Como vemos, nuestro asistente cada vez es más “humano” y responde de una forma más natural. Incluso podemos personalizarlo con la voz que más nos guste.

Los usuarios reclaman poder contar con una sola plataforma donde volcar toda su información para poder agendarla y categorizarla. Además, quieren manejarla de una forma sencilla y teniendo la posibilidad de personalizarla a su gusto. Parece que estamos frente al comiendo de la solución para organizar nuestra vida personal y laboral con la colaboración de una sola herramienta que integre todas las funcionalidades necesarias. El reto en los próximos años será dotar a este asistente de mayor autonomía para que realice tareas o reservas según nuestras directrices. Quizá pueda aprender de todos nuestros datos almacenados en el dispositivo y nos pueda recomendar planificaciones más eficientes según los objetivos que nosotros marquemos o proponernos planes según nuestras preferencias. Nos puede facilitar la vida casi sin pedírselo.

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