Entre la alimentación y las emociones existe un vínculo muy complejo, tal es así que se denomina con frecuencia a nuestro intestino como nuestro segundo cerebro

La respiración es el primer vínculo que tenemos con la vida, el alimento el segundo. Si no respiramos no vivimos, si no comemos tampoco. Y la comida no es sólo comida, es también el medio a través del cual recibimos un alimento imprescindible para el desarrollo de la salud psíquica y emocional en el ser humano, el alimento afectivo.

Desde el primer día que llegamos a este mundo empezamos a tener nuestras primeras sensaciones placenteras a través de la alimentación. Frente al enfado, la tristeza o el llanto, aparece el pecho de la madre o el biberón. Aprendemos a querer a nuestra madre utilizando un lenguaje para comunicarnos con la vida a través del vínculo con la comida.

Es entonces, en nuestra infancia, cuándo nos habituamos a asociar determinados alimentos con ciertas emociones, hay olores y sabores de comidas que nos devuelven infinidad de recuerdos. A veces basamos nuestras preferencias o manías alimentarias según fueron nuestras emociones en el pasado.

Es observando nuestra niñez como descubrimos la raíz del comportamiento del adulto al buscar como forma de aliviar su malestar un “bocado placentero”. No sólo ante situaciones difíciles o entornos dolorosos puede una persona querer anestesiarse buscando refugio en la comida, cualquier momento que haga que la persona se sienta desmoralizada o estresada puede provocar que quiera aliviar su ansiedad cayendo en un “comer emocional”

Para evitar caer en ese “comer emocional, debemos ser conscientes de que la comida brinda placer y es un desestresante pero que no soluciona nuestros problemas, sólo los calma temporalmente y puede perjudicar y mucho nuestra salud.

Tenemos que aprender y enseñar a disfrutar de la comida por el mero hecho de nutrir nuestro cuerpo y no como sustituta de otra cosa. Para ello hay que buscar otras actividades placenteras como son leer, escuchar música, bailar, pasear, charlar y estaremos creando un hábito más saludable.

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