Como muchos de vosotros pudisteis comprobar, del 15 al 17 de noviembre tuvimos instalado en el INNBOX ¡nuestro propio robot cocktelera! para que nos preparase Daiquiris, piñas coladas y Jameson sours. Resultó ser una muy grata sorpresa, y nos sirvió, entre otras cosas, para darnos cuenta que aunque podríamos pensar que los robots son algo del futuro… la realidad es que son nuestro presente y han venido para quedarse.

De hecho, durante los últimos años, se ha visto cómo la robótica ha llegado con fuerza a sectores como el de la alimentación y las bebidas. En estos casos, los robots ya no trabajan solo en las cadenas de producción de las fábricas, sino que ahora están también entre la gente, en sus lugares favoritos de diversión: en los bares.

Tal y como indican los expertos, cada vez será más frecuente encontrar barman robots detrás de la barra de los bares sirviendo todo tipo de bebidas y cócteles. Y la cosa se pone más interesante todavía si el bar está en algún enclave especial donde reina el entretenimiento, ya sea que en tierra, mar o aire.

Al otro lado del charco, en la Capital Mundial del Entretenimiento, en Las Vegas y, en concreto en The Tipsy Robot, desde finales de junio todo el mundo quiere conocer a sus famosos barman. Este es el primer bar robotizado en un centro comercial y tiene detrás de su barra a dos robots que son capaces de preparar 120 bebidas por hora, 1.440 al día.

Los clientes solo tienen que pedir su bebida favorita a través de una app y esperar solo unos minutos a que esté lista. Los dos robots están programados para mezclar las bebidas, seleccionar el vaso adecuado, echar la cantidad exacta sin derramar ni una gota de alcohol mientras bailan al ritmo de la música. Eso sí, por el momento, siguen necesitando ayuda humana y es que 8 camareros son los encargados de llevar las bebidas a las mesas aunque quién sabe si por mucho tiempo.

The Bionic Bar es otro ejemplo de bar robotizado instalado en cuatro de los cruceros de la compañía  Royal Caribeean. En el lugar, cientos de botellas cuelgan boca abajo sobre una barra helada esperando ser cogidas por los dos brazos robóticos que hacen de mixólogos. Los cruceristas sedientos eligen sus bebidas favoritas a través de tablets y, mientras las esperan, pueden ver estadísticas de pedidos divertidos de otros pasajeros o jugar e interactuar con la bebida que se está preparando en ese momento. Los precios de los cócteles preparados por sus dos robots cuestan lo mismo que en otras áreas del crucero, pero los barman robots reclaman la misma cantidad de propina (18%) al igual que se les da sus compañeros humanos de los otros bares del crucero.

Parece que, por una parte, los robots barman son un aliado para los dueños de los bares, en cuanto a que seguirán incrementando los ingresos con menos personal, y por otra parte, los amantes de la robótica y las nuevas tecnologías acudirán con más frecuencia a los bares robotizados. Pero, la última palabra, como siempre la tienen los clientes asiduos a los bares que decidirán si prefieren que su bloody mary o su caipirinha se lo prepare un robot humanoide o su barman de siempre.

Y vosotros… ¿dónde os imagináis que podríamos utilizar iniciativas de este tipo?

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