Hace 6 años que el Gobierno alemán decidió acuñar el término industria 4.0 que se refiere a la 4ª Revolución Industrial como una estrategia para describir la eficiencia y la productividad de los fabricantes a través del uso de diferentes medios de informatización.

Desde entonces, las empresas manufactureras se enfrentan cada día en sus fábricas a un complejo conjunto de desafíos tecnológicos y de innovación. La transformación digital debería ser el medio para conseguir su fin con resultados medibles teniendo en mente la misión y la estrategia empresarial.

Las fábricas inteligentes de la industria 4.0 son conscientes de que, si quieren sobrevivir en el futuro y ser competitivos deben incrementar la automatización de procesos y dar más importancia a la robótica colaborativa y, a su vez, y más challenge aún, a manejar grandes cantidades de datos.

No se trata de sustituir un software por otro más nuevo sino de conseguir que la tecnología y la robótica computarizada se utilicen dentro de una infraestructura comercial sostenible. El Big Data, almacenar los datos en la nube y sacar partido del llamado Internet de las cosas ayudan a garantizar que estas estrategias transformadoras pueden ser efectivas y prácticas. Si las empresas aprovechan estas oportunidades de negocio, los fabricantes serán capaces de acelerar sus ciclos de innovación de productos siempre siguiendo una planificación diligente y unas decisiones tomadas bajo el paraguas de la evidencia de la analítica.

Para seguir compitiendo con otros modelos de producción que apuestan por mano de obra más barata, las empresas en Europa están introduciendo robots colaborativos que trabajan junto a los operarios de las fábricas. No son más rápidos que los humanos porque lo que interesa es que ayude y finalice sus tareas más monótonas, complejas e incluso los trabajos más peligrosos.

Además, el hecho de que estos robots sean de menor tamaño y tengan más libertad de movimientos que los brazos robotizados instalados de forma fija ayudarán a las fábricas a alcanzar la siguiente etapa de la evolución en la flexibilización de la producción industrial.

Nokia ha dado un paso más y en su fábrica del futuro de Oulu quiere que los robots y no los humanos alimenten, administren y reconfiguran los otros robots. Los empleados que tradicionalmente han trabajado en las fábricas serán sustituidos por otro tipo de perfiles como científicos de datos o ingenieros de automatización y robótica. Para ello, se necesita desarrollar la tecnología 5G y el Internet de las Cosas para que el aprendizaje automático, la comunicación entre las máquinas, la robótica administrada digitalmente sean los verdaderos protagonistas en esta 4ª Revolución Industrial.

Los fabricantes deben aprovechar la oportunidad de transformación ahora para cumplir sus objetivos de crecimiento y mantener la sostenibilidad a largo plazo, y, sobre todo, lograr satisfacer y retener a sus clientes.  Cuando se llegue a ese nivel, la transformación digital y sus tecnologías de soporte se habrán desarrollado aún más y, los esfuerzos pioneros de hoy en día ya no se considerarán extraordinarios.

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