¿Pagar para hacerte una foto en la casa de un narcotraficante? ¿Pagar un viaje de más de 1,000€ para ver los sitios donde se grabó una serie?

Parece una locura pero no lo es. Plataformas de generación y distribución de contenidos como Netflix, no solamente han modificado el uso y consumo de contenidos en casa y en móvil. No solamente han dejado detrás el consumo de TV, si no que también han tenido repercusión en categorías distintas a su categoría como puede ser el turismo.

Islandia se convirtió en el país de moda para viajar desde que fue uno de los países o ubicaciones en donde se grabaron algunas temporadas de “Game of Thrones”. De hecho hay personas que han planificado el viaje a las ubicaciones exactas y con la banda sonora de fondo durante el viaje.

La casa de Pablo Escobar es de los sitios más visitados en Colombia incluso han personas que han llegado a empatizar con la personalidad de Pablo Escobar en la serie a raíz de la serie “Narcos” en Netflix que muestra al mundo quien es Pablo Escobar e incluso muestran otra cara del narcotraficante más buscando del mundo. Es un hecho, en Colombia es un ingreso para taxistas y guías de turismo del país: te llevan a la casa donde vivió, te haces una foto en donde fué encarcelado y visitas su tumba. Lo mismo pasó con la serie “El patrón del Mal” y a este fenómeno le llaman “Narcoturismo”, casi impulsado en una totalidad por el contenido de las series de la plataforma.

Con estos datos me surge un par de preguntas: ¿cuáles son los límites del contenido? Pero sobre todo, en el mundo digital ¿quiénes son mis competidores y mis aliados? ¿Ahora Netflix es el aliado de Iberia? Ha sucedido con plataformas como Amazon y Pinterest que han desbancado a Google en búsquedas de producto. ¿Alguna vez Google vio como amenaza una red social de imágenes?

Como siempre, creo que la tecnología ha hecho que los limites entre empresas, anunciantes y marcas sean cada vez más “blurred”.

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