Ante un lineal tan competitivo como el de los vinos, donde pueden llegar a convivir un gran número de referencias, cualquier ayuda para entender por qué un consumidor elige una marca y no otra es siempre bienvenida.

El Neuromarketing  se destapa como una fórmula que puede ayudar a las marcas a comprender cuál es el nivel de atención del consumidor por medio de la aplicación de diferentes estímulos externos, con el fin de conocer las emociones y sentimientos de sus clientes.

Se trata de analizar e interpretar las emociones y reacciones que el cerebro tiene ante las marcas, los productos, la publicidad, etc. Algunas de las técnicas de Neuromarketing empleadas consisten, por ejemplo, en el uso del eye-tracking (tecnología de seguimiento ocular, que permite saber comportamientos visuales) o en la medición de los cambios de actividad del cerebro a través de estímulos.

Según esta disciplina del Neuromarketing, son los sentimientos quienes ayudan al cerebro a ordenar la información y procesarla antes. Así, durante los últimos años, se han llevado a cabo diferentes experimentos utilizando técnicas de Neuromarketing en el mundo del vino para intentar entender qué nos motiva y qué nos impulsa a la hora de tomar la decisión de compra.

Alguno de los descubrimientos que más han llamado la atención son:

  • El precio de una botella de vino puede llegar a influir en el sabor percibido del líquido. En algunos casos un precio mayor, ante un consumidor poco conocedor del mundo del vino, puede llegar a producir una mayor sensación de placer.
  • El cerebro está mucho más activo cuando recibe una información en un entorno congruente. Elegir el contexto adecuado, el medio adecuado al mensaje que queremos comunicar es la única manera de conseguir una reacción emocional del consumidor y por tanto quedar grabados de forma eficaz en su memoria.

“Según el experto en marketing, Martin Lindström, autor del bestsellet “Buy-ology”, una obra en donde se muestra la ciencia del neuromarketing, el 99% de los anuncios que se publican en los medios en la actualidad están fuera de contexto, por eso no funcionan.”

  • Ante un lineal, la mayor parte de los consumidores tarda menos de dos segundos en elegir. En muchos casos la elección se hace de forma inconsciente, basada en aprendizajes pasados que quedan grabados en nuestro cerebro.
  • Aunque muchos consumidores no estén dispuestos a admitirlo se demuestra que son fieles a aquellas marcas que se asocian a un momento emocional, aquellas que son capaces de generar una emoción (y no al revés)

En esta época en que la competencia en el sector del vino es feroz,  neurociencia aplicada al marketing nos proporciona nuevas claves para conseguir posicionar una marca en la mente del consumidor de manera efectiva.

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